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Comienzan las intervenciones forestales del proyecto LIFE UNCINATA*

Este verano de 2025 se han iniciado los trabajos forestales de conservación y mejora de los pinares de pino negro del Pirineo, que incluyen un conjunto de actuaciones destinadas a preservar y mejorar este hábitat de alta montaña, clasificado por la UE como hábitat de interés comunitario prioritario y del cual Cataluña posee la mayor representación de toda Europa.

Las intervenciones forestales prevén actuar en más de 300 ha de bosque mediante dos tipologías de gestión, complementarias pero con objetivos distintos. Por un lado, en determinados bosques se plantea aplicar y promover una gestión forestal multifuncional basada en los principios de la silvicultura naturalística, integrando los elementos clave para la conservación y mejora de la biodiversidad. “El enfoque multifuncional tiene como finalidad compatibilizar los dos objetivos de la masa forestal (productivo y de conservación de la biodiversidad), mientras que la silvicultura naturalística es la técnica escogida en el proyecto por su alto nivel de precisión y eficiencia, y porque permite una cuidadosa integración de los criterios de mejora de la biodiversidad. Este modelo de gestión aplica claras selectivas con marcaje individual de árboles, apoyándose en las dinámicas naturales del ecosistema, favoreciendo la regeneración natural continua, la diversidad estructural y de especies, y la fertilidad del suelo, manteniendo la cubierta arbórea y generando madera comercial. De este modo se obtiene un bosque más diverso, vital y resiliente ante situaciones de estrés biótico o abiótico.” Los trabajos ya han comenzado en las comarcas del Alt Urgell, la Cerdanya y el Berguedà, donde se han ejecutado casi 40 hectáreas. Durante el otoño de 2025 también se han iniciado actuaciones en el Ripollès, el Pallars Jussà y el Pallars Sobirà.

La otra tipología de gestión iniciada este verano es la mejora del hábitat en rodales destinados a la libre evolución. En este caso, se han seleccionado bosques que ya presentan un estado de conservación aceptable y donde empiezan a aparecer características propias de los bosques maduros, como árboles muy grandes y/o muy viejos o madera muerta gruesa en pie y en el suelo, que generan pequeñas claras que favorecen la regeneración natural y aumentan la heterogeneidad estructural del bosque. Se trata de bosques con una mayor capacidad para albergar biodiversidad, aunque actualmente son muy escasos.

Las actuaciones previstas en estos bosques buscan incrementar estos atributos de madurez, preparando la dinámica forestal para la libre evolución, es decir, para la ausencia de intervención silvícola futura, tal como establecen los acuerdos firmados por un periodo de 25 años.

El proyecto actúa tanto en propiedades públicas como privadas mediante acuerdos voluntarios con sus propietarios y tiene un marcado carácter demostrativo. Así, se interviene en una superficie relativamente pequeña, pero de la que se obtendrá información muy valiosa para extrapolar el modelo de gestión al conjunto del hábitat. Por este motivo se han dedicado grandes esfuerzos al seguimiento de las actuaciones y su impacto sobre el ecosistema.